Nuestra comunidad se viste de fiesta, fe y profunda gratitud. Nos unimos a la Iglesia universal para celebrar un hito histórico y espiritual que nos llena de esperanza: el tercer centenario 300 años de la canonización de San Peregrino Lazziosi, proclamado santo por el Papa Benedicto XIII en 1726.

Para muchos, él es un amigo compasivo que entiende de primera mano el dolor físico. Su hermosa historia, en la que fue sanado milagrosamente tras orar con profunda fe frente a Jesús crucificado, nos deja un mensaje claro: nunca estamos solos en nuestras batallas.

Este año jubilar es una invitación a renovar la esperanza, acompañar con amor a quienes enfrentan problemas de salud, confiar en nuestro miedos y encontrar la paz.

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